Comunidades Indígenas Presentes en el Guaviare

Pueblos Ancestrales

El Guaviare, a través de una gran riqueza cultural, poblacional y ambiental busca posicionarse y proyectarse en la región, el país y a nivel internacional como un departamento con iniciativa y voluntad de construcción de un modelo de desarrollo propio, humano y sostenible.

Según reportes del Ministerio de Cultura y de la Organización Nacional Indígena de Colombia, las etnias o pueblos indígenas que sobreviven en Guaviare son: Desano, Guayabero (o Jiw), Karijona, Kubeo, Kurripako, Nukak, Piaroa, Piratapuyo, Puinave, Sikuani, Tucano y Wanano.

Estadísticas demografía y población étnicas DANE

Del total de la población (más de 120.000 personas según el DANE para el año 2002), el 75,09% está localizada en el área rural y el 24,91% en la zona urbana; sin embargo, la situación de orden publico que vive la región agudiza los desplazamientos, principalmente hacia las cabeceras municipales. La diversidad poblacional se encuentra relacionada con el asentamiento de grupos indígenas y colonos provenientes de diferentes lugares del país. La población indígena, compuesta por cerca de 5.000 habitantes, corresponde aproximadamente al 4% del total de la población del departamento. El Guaviare cobija bajo sus suelos más de 30 asentamientos indígenas, al interior de los cuales se encuentra una gran variedad de comunidades y culturas con diversos usos, lenguas y costumbres.

Los caracteriza un respeto muy profundo y espiritual hacia los seres y elementos de la naturaleza. La estructura social de cada grupo indígena del Guaviare se conforma por clases, lo que significa que dentro de un mismo grupo indígena existe un clan superior o de hermanos mayores, así como también está el clan de los hermanos menores, el clan intermedio y los clanes inferiores o de los abuelos; esta clasificación o estratificación le da cierto poder de mando y de influencia sobre el clan inmediatamente inferior.

El clan superior o el de los hermanos mayores también se caracteriza por poseer hombres bien preparados en tradición oral (mito del origen del universo y del hombre), en manejo de rezos curativos (paye o cumu) y también el poder de distribuir parcelas y ordenar diversos trabajos para adelantar una fiesta comunitaria, como el de señalar quién hace la chicha, consigue el pescado o carne de casería, prepara los adornos para la danza y es el encargado de preparar o hacer los instrumentos musicales. Este tipo de relación no crea dependencia, es una forma de cooperación y respeto recíproco; en la actualidad, va en desuso esta estructura social por influencia del colono.

Los indígenas ribereños

Los grupos tukano, arawak y caribe instituyeron la presencia de los horticultores ribereños de origen amazónico. Hay quienes la identifican como la “cultura del agua”, por ser hábiles pescadores y tener un excepcional dominio de los ríos, con sofisticadas formas de relaciones sociales, culturales y económicas, extra grupales y complejos sistemas míticos, estos pueblos desarrollan los asentamientos migratorios dispersos a lo largo de las vegas de los ríos, en las conocidas “malocas” o casas grandes.

Actualmente, la mayor parte de las comunidades ribereñas del Guaviare tiene asentamientos muy diferentes a los tradicionales. La pauta de migración periódica se modifica en vista de la revolución de sus territorios y desaparecieron casi por completo las malocas, salvo en algunas comunidades del sur del departamento que conservan estrechos nexos del origen de la relación con el Vaupés.

Los guayaberos y los nukak

Pese a que se trata de dos grupos humanos diferentes por su idioma, territorio y procedencia, hasta no hace muchos años compartían ciertos rasgos esenciales que los hace diferentes del conjunto de los demás grupos indígenas del Guaviare: cazadores, recolectores seminómadas (los guayaberos), y nómadas (los nukak), que habitan al interior del bosque y no construyen canoas.

Hoy en día los guayaberos están sufriendo el rigor de un acelerado proceso de sedentarización que les ha traído múltiples problemas. Se trata de una de las etnias más deprimidas social y económicamente, a la cual tan solo se les ha legalizado parte de sus territorios.

Para los nukak el futuro podrá ser igualmente dramático, de persistir la dinámica de sus actuales relaciones con la sociedad colombiana. Pese a que este encuentro de culturas es muy reciente (hasta el año de 1998 eran prácticamente desconocidos para la opinión publica nacional e internacional), y a que ya se ha legalizado buena parte de su territorio bajo la figura de resguardos indígenas, el avance del contacto y la perturbación de su forma de vida, sumados al escaso peso demográfico de un grupo que posiblemente no supere los 1.000 individuos, pueden llegar a ser factores nefastos para su integridad física y cultural.

En la actualidad, las diversas “bandas” nukak asisten a momentos desiguales de integración o separación de la “sociedad nacional”. Algunos de estos grupos constituidos por un promedio de 20 a 30 personas ha ubicado sus viviendas en las proximidades de las zonas de colonización y se encuentran en un acelerado proceso de sedentarización.

Otros, en cambio, han decidido mantenerse aislados al interior del bosque y conservan sus tradicionales formas de vida. Continúan siendo los dueños de la selva y, en constante trashumancia, custodian el ambiente que los rodea, prolongando una ancestral y perseverante alianza.

 

Caracterizacion

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